El alumnado de 4º de ESO en la asignatura de Biología ha tenido la oportunidad de analizar algo tan sorprendente como, para algunas personas, poco habitual: las egagrópilas.
Se trata de restos que las aves carnívoras, como las lechuzas o los búhos, regurgitan tras alimentarse, ya que no tienen dientes. En ellas se conservan materiales que no pueden digerir, como huesos, pelo, plumas, espinas o fragmentos de insectos, lo que permite conocer con detalle su dieta.
Su análisis permite identificar de qué se alimentan estas aves e incluso obtener información sobre la fauna y la biodiversidad del entorno, convirtiéndose en una auténtica labor detectivesca.
El estudio de egagrópilas es una técnica científica que sigue el método científico y se utiliza habitualmente en el estudio de aves y ecosistemas, además de en la divulgación ambiental, ya que fomenta la curiosidad, el aprendizaje y el interés por la ciencia y la naturaleza.
El alumnado ha podido comprobar de primera mano que las lechuzas se alimentan principalmente de pequeños mamíferos como topos, ratones y musarañas, especies cuya presencia en muchos casos desconocían.
Han sido días de trabajo marcados por la observación, la deducción, el análisis y la elaboración de conclusiones, en los que el alumnado ha disfrutado de la experiencia.














